Por qué celebrar la comida de Navidad fuera de casa

Por qué celebrar la comida de Navidad fuera de casa

Organizar una comida (o cena) en casa para los días 25, 26 y 31 diciembre y el 1 y 5 de enero puede ser una ardua y engorrosa tarea para los anfitriones. Hay que ahorrar tiempo, desterrar frustraciones y eliminar las tensiones para que todo esté perfecto.

Estos días son momentos para estar en familia y con amigos, son días de encuentro anhelados a lo largo del año y, en la mesa, todo tiene que estar rodeado de un ambiente ideal, lleno de paz, con conversaciones distendidas, confidencias y mucho cariño. Es el momento de abrir los corazones.

En la Cucanya lo tenemos todo pensado para que estos días sean especiales y emotivos. Es por ello que os ofrecemos algunos consejos por los que celebrar una comida de Navidad fuera de casa. Para nosotros es importante que las familias sigan manteniendo las tradiciones y las buenas relaciones. Sea una moda o no, la familia es mucho más que una palabra: son nuestras raíces, nuestros pilares, los que siempre están, las personas que queremos con el corazón.

7 motivos para celebrar una comida de Navidad fuera de casa

Estos son los 7 motivos principales por los que celebrar una comida de Navidad fuera de casa son los siguientes:

1.- Derecho a disfrutar de los anfitriones

Los dueños de la casa tienen derecho a divertirse de la misma manera que sus invitados. Así que en vez de estar atareados en la cocina preparando los menús y preocupados por atender a los invitados, la mejor forma para que ellos disfruten de estos momentos es reservar mesa en un restaurante. Lo de que dos cocinen y los demás se lo pasen bien ha de quedar en el pasado.

2.- Ahorrarse limpiar y arreglar la casa

Una de las tareas previas a la preparación de cualquier acontecimiento culinario familiar es el de adecentar el hogar. Sin duda, es uno de los quebraderos de cabeza más temibles cuando llegan estos momentos especiales, por lo que acudir a un restaurante para festejar alguna comida de Navidad fuera de casa evita pasar este mal trago.

3.- El precio de la comida

En épocas navideñas los precios de la comida en los mercados sube de precio de una forma considerable. Además, luego hay que prepararla adecuadamente en la cocina y, según el tipo de productos que se hayan escogido, nunca salen igual de deliciosos que en un restaurante. Al final, ir a un restaurante sale más barato que ir a comprar, preparar el menú, estar pendiente de los tiempos de cocción, la limpieza, etc.

4.- Te mereces un homenaje

Para que la fiesta sea una auténtica, todo el mundo ha de estar en igualdad de condiciones. Los cocineros de la casa se merecen disfrutar de verdad y sentarse con la familia sin preocuparse de si se quema la comida, si todo está en orden o si falta alguna bebida. Hay que desentenderse de los más aburrido y tedioso.

5.- Sin preocupaciones

Si organizas una comida de Navidad fuera de casa todo está en orden para que el encuentro transcurra sin sorpresas. La cubertería, la vajilla, la cristalería o la mantelería están dispuestos para que los invitados se sienten, les sirvan, disfruten y compartan un rato agradable.

6.- Disfrutar de espacios amplios

Normalmente suelen reunirse un gran número de personas en una casa o piso, lo que puede suponer un inconveniente para los dueños. Las limitaciones de espacio provocan que se hayan que quitar muebles, objetos decorativos o que incluso no se pueda convidar a todos los miembros de la familia por el espacio limitado. ¿La solución? Ir a un restaurante evita todos estos sinsabores, todos están reunidos en un mismo ambiente agradable y la felicidad respira por todos los poros de la piel.

7.- Evitar desperfectos en la casa

En las comidas y cenas navideñas suele armarse un gran jaleo e, incluso, pueden llegar a celebrarse bailes. Debido al ajetreo, en algunas ocasiones pueden ocurrir pequeños accidentes como la rotura de figuras de porcelana de gran valor económico o sentimental; que se rayen las paredes, o se ensucien los sofás o las cortinas, entre otros posibles inconvenientes. Para que el hogar esté a salvo y la gente pueda disfrutar en total libertad, ¡qué mejor que acudir a un restaurante!.

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