Sant Jordi: el día internacional del amor

sant jordi la cucanya

Sant Jordi: el día del amor

Cuando se habla de leyendas, establecer un origen exacto es materialmente imposible. Estas historias calan tan hondo en la sociedad que, pasado un tiempo, quedan sedimentadas en la sociedad hasta convertirse en parte de la memoria colectiva. El 23 de abril, día de Sant Jordi, es una de las fechas del calendario más bellas del año. El día de Sant Jordi es, sin duda, el momento clave para demostrar el amor en cualquiera de sus facetas.  

El origen de Sant Jordi

Como no podía ser de otra manera, los estudiosos establecen el origen de Sant Jordi en el siglo XV, que parió algunas de las figuras más célebres de la historia como Isabel I de Castilla, Leonardo da Vinci, Cristóbal Colón, César Borgia o Johannes Gutenberg. Éstas fueron reales pero… ¿lo fue Sant Jordi? (¿o San Jorge?). Sant Jordi el día del amor

Origen en el siglo IV

Vayamos por partes. En el siglo IV un soldado llamado Jorge de Capadocia se negó a seguir las órdenes del emperador Diocleciano de matar a todos los cristianos. Fue decapitado un 23 de abril del año 303 y, años después, fue convertido en Santo. Aquel hito se fue transmitiendo de forma oral generación tras generación enalteciendo los valores de los soldados. El proceso de veneración había empezado.

Sant Jordi en el siglo XV

La llegada del siglo XV supuso un punto de inflexión en la veneración de este santo ya que las innumerables cruzadas ocurridas en diferentes países europeos no hicieron sino enaltecer la figura del caballero valiente, fiel e invencible. Gran parte de la población veneraba a Sant Jordi / San Jorge como el patrón de todos los Caballeros. Fue en ese momento y, sobre todo, gracias a la invención de la imprenta de Gutenberg, que la imagen del santo se hizo inmensamente popular.

23 de abril: Sant Jordi, el día del Amor, la Paz y la Concordia

De hecho, llegó a convertirse en Patrón de Aragón y Cataluña, una situación que ha provocado a lo largo de los siglos un claro enfrentamiento histórico-político entre las dos comunidades. Pero dejando de lado estos vaivenes, se sabe que desde 1456 Sant Jordi se convirtió oficialmente en el patrón de Cataluña. Un hecho que quedó refrendado cuando dos siglos más tarde, el papa Clemente IX dio su beneplácito en 1667 para que el 23 de abril de cada año fuera el día festivo del Amor, la Paz y la Concordia. Sant Jordi el día del amor

La feria de las rosas para los enamorados

En el Palau de la Generalitat se celebraba cada año (ya desde el siglo XV)  un encuentro en el que se citaban las parejas de enamorados para dar fe de sus sentimientos. Novios, prometidos o recién casados dejaban patente lo que sentía su corazón regalando a la mujer una rosa. Con motivo de la Fira dels Enamorats, numerosos puestos ambulantes vendían estas flores rojas símbolo del amor femenino y carnal. En aquella sociedad cortesana y caballeresca, cualquier tipo de manifestación afectiva era bienvenida y alabada. Sobre todo, si se respetaban los principios cristianos. Hombres y mujeres no dudaron en demostrar a los cuatro vientos sus pasiones. Sin duda, éste es el origen del mercantilismo en el que actualmente se encuentra ubicado el 23 de abril, fecha en la que floristerías, puestos ambulantes o personas que deambulan de un lado a otro, hacen negocio desde primeras horas de la mañana hasta última hora de la tarde-noche, que es cuando rebajan el precio para que no se marchiten las rosas. Sant Jordi el día del amor

El dragón y la princesa: la leyenda de Sant Jordi

Una de las leyendas más bonitas la protagoniza Sant Jordi, una bella princesa y un dragón malévolo en Montblanc (Tarragona). La gente vivía aterrada ante el poder de una criatura infernal que dominaba la tierra, el mar y el aire. Había que alimentar a la bestia. Cada día había un sacrificio humano. Y un buen día, le tocó a la princesa. Pero el destino le tenía preparado una sorpresa. Un apuesto caballero decidió poner punto y final a este asedio lleno de terror y, sin dudarlo, clavó su espada de acero en el corazón del dragón. La princesa quedó libre y de los chorros de sangre del animal empezaron a brotar los rosales más bellos jamás vistos. Esta historia del dragón, el caballero y la princesa es una de las que más dichas ha proporcionado a los más pequeños de la casa ávidos por conocer las aventuras más insólitas. Aunque parezca increíble, en los jardines del edificio de las Naciones Unidas en Nueva York hay una escultura del héroe y la bestia.

Regalar un libro potencia el amor

La muerte de Cervantes y Shakespeare un 23 de abril fue la excusa perfecta para que, junto a la rosa, la gente que se ama regale también un libro. Nuevamente, la mercantilización pone en marcha todo un engranaje porque los editores son conscientes que ese día es clave para aumentar su porcentaje de ventas. Fue el escritor valenciano Vicent Clavel i Andrés, director de la editorial Cervantes, a quien se le ocurrió la genial idea de regalar un libro para incentivar no sólo la lectura, sino también las ventas. De ahí que la Cámara Oficial del Libro de Barcelona y al Gremio de Editores y Libreros apoyaran desde el principio esta iniciativa surgida en la Reinaxença. En 1929 se dio el pistoletazo de salida para que cada 23 de abril, la rosa y el libro se conviertan en los protagonistas indiscutibles del día. Además, ¿qué mejor momento para compartir confidencias entre los lectores y los autores?. Terenci Moix, José Luis de Vilallonga, Jaime Peñafiel, Ken Follett, Larry Collins, Andrew Morton, Rosa Regàs o Maruja Torres son algunas de las grandes estrellas de las letras que han vivido con fervor este día en el que, dicho sea de paso, también se celebra la Diada.   Como dato anecdótico, el 23 de abril que también es una fecha importante en países tan dispares como Egipto, Nigeria, Países Bajos, Inglaterra, Italia, Guinea, India o Canadá.